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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2009.

Sobre libros y lectura.

Os mando estas citas que me he encontrado de Jorge Luis Borges :
 
"Siempre me imaginé que el paraiso sería algún tipo de biblioteca"
 
""Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros, hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere soy incapaz de imaginar un mundo sin libros."
 
Esta es de José de Vasconcelos (Filósofo mejicano-1882-1959):
 
"Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía"

Mabel

04/02/2009 08:55 exlibriscl ;?> No hay comentarios. Comentar.

La suma de los días. Isabel Allende. 2007.

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Esta autora tiene una facilidad para narrar historias increíble de modo que, cuente lo que cuente, la lectura engancha y vas pasando de una página a otra como en volandas.
En este caso nos cuenta parte de la historia de su familia, la más reciente, aunque con algunos guiños al pasado, pero igual podría ser una novela porque estos familiares son de lo más pintorescos.
Hay mucha tristeza en este libro, muchas penas, pero se afrontan con valentía y con amor. Algunas se solucionan y otras no, como en todas las casas, pero la vida sigue. Hay también mucho sentido del humor.
Sirve para conocer un poco más a la autora y su ambiente aunque a veces da la impresión de que andas cotilleando en la vida ajena. ¿Cómo es posible que sus parientes hayan permitido que aireen sus historias de ese modo? Prefiero, con mucho, sus novelas.

Manoli

11/02/2009 20:58 exlibriscl ;?> No hay comentarios. Comentar.


WILLIAM BOYD. SIN RESPIRO (2007). Alfaguara

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Ya hemos hablado en varias ocasiones de la Generación Granta, ese grupo de escritores británicos que agrupó el editor de la revista Granta en 1983 como el presente y el futuro de la Literatura del Reino Unido. Entre los siete novelista que nombra Bill Buford está William Boyd, junto a Ian McEwan, Salman Rushdie, Kazuo Ishiguro, Martin Amis, Graham Swift y Julian Barnes. Pero la crítica de su país hoy en día está dividida: el suplemento literario del Times ha calificado sus libros de facilones y se debate si es un buen escritor que hace novelas o un buen entretenedor que hace novelas.  Lo cierto es que a Boyd no le preocupa tanto la experimentación estilística o formal de sus obras como fortalecer la tradición de la novela de espías de Graham Green o Evelyn Waugh o de Aldous Huxley en su vertiente de crítico sardónico de la sociedad y sus tipos. Con respeto a su inclusión en este grupo, cree que es una asociación forzosa porque sus estilos literarios no tienen relación. Las únicas conexiones del grupo son que todos ellos han estado ligados a Oxford y a la revista The New Statesman (aunque en diferentes años).

Tan errante en sus años de niñez y juventud como Eva Delectorskaya, William Boyd nació en Accra (Ghana) en 1952 en una familia escocesa. Aunque pasó su niñez entre Ghana y Nigeria (donde vivió la Guerra Civil de Biafra), estudió en Escocia en un colegio interno. Inició sus estudios universitarios en Niza donde se había trasladado su familia, pero los completó en Glasgow y más tarde realizó el doctorado en Literatura Inglesa en Oxford. Fue allí donde, ejerciendo como profesor, empezó a escribir y publicó su primera novela: Un buen hombre en África (1981). La buena acogida del libro hizo que siguiera escribiendo novelas, además de cuentos, y que abriese su abanico a otras formas de escritura: los guiones televisivos y cinematográficos (destacan Scoop de Woody Allen y Chaplin de Richard Attenborough), además de ser crítico de televisión en una revista. Está casado con la editora jefe de una conocida revista inglesa (su encuentro tuvo lugar en la Universidad de Glasgow). Es miembro de la Real Sociedad de Literatura Británica y Oficial de la Orden de las Artes y las Letras Francesas: con Francia tiene una gran relación porque en su juventud vivió en Niza y luego pasó varios años en París. Son numerosos los premios que su obra ha cosechado además de haber sido honrado con varios doctor honoris causa.
Tras vivir fuera de Gran Bretaña durante varios años, primero en París y más tarde en Nueva York, se instaló en Londres, donde actualmente vive y se siente más a gusto (porque es tan grande que puedes pasar inadvertido). A pesar de ello es una persona bastante crítica con sus compatriotas y ciertas de sus instituciones. Se declara ateo y republicano (“Gran Bretaña sería un país más sano si no tuviese monarquía”), critica la antipatía de los londinenses y el clasismo de la sociedad británica. A pesar de todos los lugares en los que ha vivido, no se considera un gran viajero y recon

... (... continúa)
11/02/2009 22:16 exlibriscl ;?> Hay 2 comentarios.

¿Empezamos de nuevo?

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14 de febrero, San Valentín, día de los enamorados y de las tiendas de regalos.
Para conmemorar esta fecha propongo iniciar un nuevo relato compartido que será, por supuesto, una novela romántica. Triste, divertida, satírica, victoriana, futurista… ya veremos.
Para dar pie, empiezo yo proponiendo poco más que el título.


Manoli


La colina del silencio.


Desde la ventana se divisaba un panorama otoñal. Los árboles dorados se mecían con la brisa y la luz tenía ese matiz triste del atardecer.

13/02/2009 13:30 exlibriscl ;?> Hay 38 comentarios.

Cabeza de perro. Morten Ramsland. 2005.

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Salamandra Barcelona 2008

Tres años tardó en publicarse en España este acontecimiento editorial en Dinamarca. Demasiados, me parecen a mí, para una novela de saga familiar estupenda.
Debo decir que me encantan las historias de familias y, cuanto más raras, mejor. Y ésta lo es. O me equivoco, no lo es: lo que les pasa es como la vida misma.
La novela está narrada por un representante de la tercera generación de los Eriksson (cuarta, si contamos al bisabuelo Colmillo, presente en la historia), Asger que vive en Ámsterdam, pero que debe volver a Dinamarca porque su abuela BjØrk está moribunda y demanda su vuelta avivándole el recuerdo de las historias de la familia en el pensamiento de Asger. Así, el protagonista, mientras se va acercando a su tierra, se ve asediado por todo lo que sabe de estos noruegos que emigraron a Dinamarca: el cubista y alcohólico abuelo Askild, BjØrk que se reanima con las latas de aire envasado de su Bergen natal, el buscador de tesoros Orejotas, los tíos Cabezamanzana y la Pelma… y las miles de ramificaciones de este complejo árbol genealógico. Asger va intentando así exorcizar los fantasmas de su propia historia.
La narración es discontinua, con avances y retrocesos entre antepasados y descendientes, con una mezcla de personajes de diferentes épocas y con un relato minucioso de las excentricidades de todos aquellos que tienen relación con la familia Eriksson.
Asger va hablando para sí, por eso, no se preocupa de aclararnos algunos datos que le vienen a la memoria (aunque luego todas las piezas encajaran). La historia se la contará también a su hermana Stinne que colaborará y completará algunas lagunas. Todo parece caótico, porque lo es, pero creo que esa anarquía al contarla es uno de sus atractivos. Se nos exige atención a la hora de leer, no sólo para reconstruir la historia linealmente, también para distinguir a los personajes: los difíciles nombre noruegos y daneses, algunos muy parecidos (la abuela BjØrk y el amigo de Asger BjØrn), se nos complican con los sobrenombres (Orejotas, Pelma, Cabezamanzana, Colmillo, el Embustero) que casi todos tienen (muchos puestos por el patriarca alcoholizado y desastre humano, Askild).
Me ha recordado mucho al leerla a las novelas sudamericanas de realismo mágico, pues el elemento sobrenatural aparece, pero es una magia más sucia, más sórdida, nada que ver con los aparecidos de Isabel Allende que “ayudaban” a sus descendientes. La poética de esta prosa es de uso diario, de sucesos tan naturales como las adicciones (al alcohol, al juego, al sexo), los fraudes a Hacienda o las relaciones sexuales. Contado todo sin dramatismos, con un estilo un poco ingenuo, que acrecienta las miserias sin llegar a tener ese formato de “reality show” que impregnan estos temas cuando lo tratan malos escritores. 

En el libro se coloca una cita de un periódico que dice: “Ramsland escribe como si fuera un camión de bomberos con la sirena puesta y a toda marcha” y creo que ha acertado completamente con el símil. Nos va arrollando la narración y es difícil

... (... continúa)
19/02/2009 09:30 exlibriscl ;?> Hay 1 comentario.


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