El mar de bronce. Felipe Romero.
En nuestra reunión de ayer comentamos este libro y le asignamos una puntuación de 6,5.
En general, el libro gustó aunque se comentó ampliamente que estaba sin pulir, que se notaba que el autor lo había dejado inacabado.
Fue nuestra primera reunión con Víctor, al que damos la bienvenida y que parece que no se asustó del todo del batiburrillo que solemos organizar.
A propuesta de Montse, se ha decidido leer un pequeño ensayo junto con cada novela, de un tema que tenga relación con la misma. Víctor ha quedado en localizarlo y dejarnos una copia junto con el libro a leer.
Podéis encontrar el material que hemos ido recopilando para la lectura pulsando aquí.
A continuación, os pongo la reseña que ha hecho Mabel del libro.
En la granada Zirí del siglo XI la convivencia entre las tres religiones monoteístas, árabe, cristiana y judía, era bastante más aceptable que en momentos posteriores de la historia granadina, hasta el punto de que un judio, Samuel ibn Nagrella, llegara a ser visir del rey zirí.
Tras amasar una fortuna en Málaga como comerciante, Samuel Nagrella, de la tribu judía de los Leví, llega a Granada en compañía de su esposa Séfora o la abuela “pajarito”. Estamos en el siglo XI, y Granada ha dejado de ser un pequeño emplazamiento hebreo para convertirse en la capital de un reino donde conviven cristianos, judíos y musulmanes. Samuel, hombre de vasta cultura, pronto se convierte en un célebre poeta y en rabino de su comunidad, que luego Le otorgará el honor de ser su príncipe. Gracias a su sabiduría y magnanimidad, pronto se convertirá en visir del rey de Granada. En casa de éste conocerá al otro gran poeta hebreo de la época, Salomón ibn Gabirol, el Malaki, (el malagueño) con quien mantendrá una rivalidad no sólo literaria sino también amorosa por el amor de una concubina.
A través de los recuerdos de su nieto Josef, asistimos a la vida de este fascinante personaje histórico en cuyas manos descansó el gobierno de Granada y que dejó establecido el ideal de tolerancia entre religiones, todo ello en el ambiente refinado y lleno de erotismo de Al-Ándalus.
“El mar de bronce”, segunda novela del malogrado Felipe Romero, recupera el placer de los viejos relatos orales para ofrecer un vibrante y lírico relato acerca de la Granada medieval, la riqueza de la pluralidad cultural; las costumbres y los ritos del pueblo judío. Inconclusa a causa de su fallecimiento, sus amigos decidieron editar la obra, aún a sabiendas de que faltaba darle forma, ya que la figura de ibn Nagrella si quedaba perfectamente retratada y merecía por sí misma un libro.
Felipe romero tardó bastante en mostrarse como escritor ya que su ámbito era la abogacía y las relaciones laborales. Su primera novela “El segundo hijo del mercader de seda” tuvo un merecidísimo éxito literario que le auguraba una brillante carrera literaria. Pero la muerte le sorprendió, a los 69 años, una tarde de verano en su querida casa de Reyes Católicos. Quien tanto escribió sobre la tolerancia entre religiones vivió toda su vida en una calle cuyo nombre nos evoca intolerancia. Paradojas del destino.













