“Los derechos humanos son conciliables con el Islam”
El Premio Nobel de Literatura sólo ha sido concedido una vez a un escritor de lengua árabe: Mahfuz lo consiguió en 1988. Éste reconocimiento le fue otorgado por “haber elaborado un arte novelístico árabe de validez universal”. Precisamente por sus novelas (aunque también era poeta, cuentista, periodista y guionista de cine) es reconocido a nivel mundial. En la Literatura Árabe la novela no es un género que se haya desarrollado mucho (la Poesía, la Oratoria y el Cuento, en cambio, sí) y este egipcio, recogiendo el aprendizaje de la novela occidental del siglo XIX e influyéndose de la tradición árabe, le dio forma y la desarrolló.
Con una vida larga y prolífica (1911-2006), Naguib Mahfuz nació en El Cairo, en uno de los barrios antiguos como éste donde se ubica el callejón de Midaq. Enamorado de su país, nunca quiso salir de él (sólo lo hizo en dos ocasiones para visitar Yugoslavia y Yemen) y lo retrató a través de sus personajes y de los ambientes de sus obras, no sólo de la época contemporánea en la que vivió sino que también tiene obras ambientadas en el Egipto Faraónico.
Persona muy comprometida social y políticamente, a pesar de ser un personaje muy reconocido en su país, en sus últimos años de vida se vio acosado por la fiebre extremista islámica y fue tachado de “hereje” por presentar de modo irreverente a Moisés, Jesús y Mahoma en Hijos de nuestro barrio (1959), un obra que le valió el reconocimiento mundial, se publicó por entregas en su país, pero luego fue prohibida (aún hoy, aunque según él se vendía en todos los kioscos). A finales de los años 80, el líder islamista radical Omar Abdel Rahman (en prisión por el atentado a las Torres Gemelas de 1993) lanzó una fatua (condena a muerte) por este libro. En 1979 apoyó el tratado de paz entre Egipto e Israel y fue incluido por eso en la lista de negra de varios países árabes y fue víctima de varios atentados, lo que le llevó a recluirse en su casa, con protección de la policía. Aunque intentó mantener una vida literaria activa e iba todas las mañanas al Café Alí Babá a leer la prensa local antes de entregar su columna en el periódico Al-Ahram Weekly. En una de estas salidas en 1994 dos personas intentaron asesinarle y le asestaron varias cuchilladas en el cuello (fueron apresados y ajusticiados en la horca). A consecuencia de ello, su salud se vio seriamente afectada: daños en la vista y el oído y parálisis en el brazo derecho, le impidieron seguir escribiendo. Tras varios años de rehabilitación consiguió escribir relatos muy cortos.
Era una persona de pensamiento moderado, tanto político como religioso. Pensaba que los estados debían ser laicos y que la convivencia entre culturas era posible y que se podía conseguir a través del diálogo. Siempre defendió que el Islam y la democracia eran compatibles. Era partidario de la coexisten pacífica de los estados palestino e israelí. Defendía la libertad de expresión y la de creencias religiosas: para él cualquier religión era “amor a la gente y a la vida y una relación íntima entre persona y Dios”, por eso le preocupaban por igual los llamamientos de Bush a la cruzada y de Bin Laden a la yihad.
Con respecto a su país, de muy joven la historia le hizo que tuviera ideas nacionalistas. En los años de la II Guerra Mundial (en los que se desarrolla la trama de esta novela), con los británicos usando Egipto como base para sus operaciones en África, se afilió al Warf, partido nacionalista de ideas antibritánicas, que defendía el fin del colonialismo encubierto. Tras el fin de la guerra, Egipto reclama a los ingleses el control del Canal de Suez y de Sudán. Pero en 1952, Nasser organiza una revuelta armada y se alza con el poder, derrocando la monarquía e instaurando una república. Naguib al principio estuvo a la expectativa pero sobre 1959 también se muestra crítico con este régimen, por su servilismo hacia la URSS y por intentar instaurar un régimen policial. Prefería que se dejara de luchar contra otros países y que los políticos se dedicaran a solucionar los problemas internos y se acabara con la dictadura.
Nació en 1911 en El Cairo, siendo el menor de los siete hijos de un funcionario público. Su familia era modesta porque el puesto de su padre era bajo en la escala del funcionariado, pero le permitió tener una buena educación formal que le llevó hasta la Universidad de El Cairo, donde estudió Filosofía. Su interés por la escritura y las letras le llega muy joven (ya en el Bachillerato se dedicó al estudio de la literatura medieval y arábiga). Cuando está estudiando en la universidad empieza a escribir artículos en revistas especializadas y a perfeccionar su inglés. Pero no será hasta que termine sus estudios cuando empiece con la ficción, aunque en principio serán cuentos y relatos cortos; no escribirá su primera novela hasta 1939, comenzando con una serie de novelas históricas sobre Egipto.
Su dedicación a la literatura fue diaria, pero para ella dedicaba las tardes: por las mañanas fue un funcionario público (en diferentes organismos: administrativo en la Universidad de El Cairo, secretario del Parlamento, director del Instituto de Préstamos Legales, director del Departamento de Censura, presidente de la Empresa de Fomento Cinematográfico y consejero especial del ministro de Orientación Nacional), simultaneando esta actividad con la colaboración periodística. Pero era muy metódico y todas las tardes dedicaba unas horas a escribir (sus amigos decían que nos les hacía falta reloj para saber la hora, sólo saber qué estaba haciendo Mahfuz en ese momento).
Sus primeras novelas son históricas de la época faraónica (pretendía escribir 40): La batalla de Tebas (1943).
A partir de 1944, la realidad del Egipto inmerso en la guerra con la ocupación inglesa le hace empezar pasarse a la novela realista de temas sociales en ambientes cariotas: los protagonistas son la ciudad y sus habitantes. La primera de la serie es Jan al-Jalili (1945) y El callejón de los milagros (1947) será la que le dará fama, que se consolidará con su Trilogía de El Cairo (Entre dos palacios, La azucarera y Palacio del deseo) (1956-57), donde cuenta la historia de una familia desde principios de siglo XX hasta los años ’40 y expandirá su nombre por todos los países de lengua árabe. En estas novelas hace un retrato muy descriptivo de todas las clases sociales, alcanzando progresivamente un acercamiento a la novela psicológica. Su técnica se acerca a la del Naturalismo y el Realismo y, por eso, algunos críticos han dicho de él que es al Cairo lo que Balzac a París. Pero mantiene una conexión con la tradición narrativa árabe porque no deja entrever su opinión personal sobre lo narrado, sino que es el lector el que elabora su propia interpretación y juicio.
Durante este período también comenzó a escribir guiones de cine (en Egipto también es muy conocido por este motivo). A esta etapa también pertenece Hijos de nuestro barrio (1959), aunque ya preconiza lo que será la siguiente. Es una novela sobre la historia de las religiones: son cinco personajes que habían sucesivamente un mismo barrio, Adán, Moisés, Jesucristo, Mahoma y Newton (encarna al pensamiento científico). Las versiones de las historias de los personajes anteriores van consolidándose y convirtiéndose en mitos para los siguientes. Por esta obra comenzó a vivir bajo la amenaza de los extremistas religiosos.
De 1961 a 1967 se ve en sus obras una repercusión de los acontecimientos políticos del país, su crítica a Nasser y los revolucionarios que derrocaron la monarquía: El ladrón y los perros (1961) y Miramar (1967), donde experimenta con el monólogo interior.
La derrota de los árabes ante Israel de 1967 y el ambiente de pesimismo que se vivía en los países árabes le lleva a experimentar con el absurdo y el surrealismo: La taberna del gato negro. Empezó a construir novelas basadas en el diálogo.
A partir de 1972 su obra se volvió más heterogénea, usando todos los recursos a su alcance y experimentando con técnicas no usadas por él hasta entonces, como la variación de los puntos de vista y los subtextos inspirados en la narrativa árabe tradicional.
En 1988 le fue concedido el Premio Nobel y eso hizo que su obra se abriese a Occidente (aunque ya era conocido aquí), lo que pasa que se publicó su obra de forma desordenada y en distintas versiones.
En su país también le fueron condenados varios premios, siendo los más importantes el Premio Nacional de las Letras Egipcias y el Collar de la República.
En nuestro país fue candidato al Príncipe de Asturias en 2000 y da su nombre a un premio de traducción organizado por el Instituto Cervantes.
Fue un escritor muy prolífico que publicaba casi una novela por año. Las características principales de sus obras son las siguientes:
• Temática centrada en el hombre y en su lucha diaria contra el destino y las convenciones sociales
• Lenguaje sencillo y muy descriptivo
• Representación de tipos humanos
Casado y con dos hijas, en 2006 se cayó y se golpeó la cabeza. Con 94 años y con la salud muy mermada por el ataque terrorista sufrido, el traumatismo tuvo que ser operado y luego se le complicó con afecciones pulmonares y renales. Tras mes y medio en el hospital falleció.
Zaida