Para mí, es uno de los mejores libros que he leído últimamente. Una novela compendio de filosofía, referencias bibliográficas, gramática, arte.
Una obra que nos habla de la soledad y de la necesidad de compartir. La soledad de dos seres que viven en el mismo edificio. Toda la historia la construyen dos personajes: una chica de 12 años, inquilina de uno de los pisos, y la portera del bloque, una portera-portera, como les gusta a los vecinos de clase alta que en él viven. La chica, Paloma, una preadolescente increíblemente inteligente, nos escribe dos diarios y nos explica su decisión de suicidarse al cumplir 13 años y quemar su vivienda. La portera, Renée, con sus pensamientos, nos desvela que no es quien quiere aparentar: con una inteligencia y una cultura que por todos los medios quiere ocultar, sólo quiere pasar desapercibida. Cada una vive ajena a la otra a pesar de lo parecidas que son.
La novela también es una crítica a la burguesía francesa: a esa bienpensante, ya sea de derechas o de izquierdas (aunque se ceba en los descendientes del mayo del 68, que se han convertido en unos reaccionarios).
Pero es mucho más que eso: con un lenguaje sencillo va desgranando ensayos sobre filosofía, literatura, arte y gramática. Y todo ello aderezado con momentos de gran humor: “Porque, en la ciudad, son los perros quienes llevan a los amos de paseo, aunque nadie parezca comprender que el hecho de haber querido cargar voluntariamente con un perro al que hay que sacar a pasear dos veces al día, llueva, nieve o haga viento, equivale a pasarse uno mismo una correa al cuello”.
Sus historias y las de sus vecinos contadas por ambas nos desvelan el microcosmos de esta especie de “Historia de una escalera” de clase alta en la que destacan los amantes de los animales, los gatos antes que los perros, las señoras de la limpieza que son damas y los extranjeros que llegan a Francia.
Para mí, perfecta. Si alguno la habéis leído, comentad que os ha parecido.
Un saludo a todos.
Zaida